La Sierra de Tejada se nos quema. Berrocal, Escacena del Campo y Paterna del Campo están sufriendo irreparables daños medioambientales, con la pérdida de fauna, biodiversidad y suelo, además de contaminación y erosión.
También se están produciendo daños patrimoniales, con la posible destrucción de yacimientos arqueológicos, construcciones históricas, caminos, árboles singulares y otros elementos de nuestro patrimonio.
Y, por supuesto, este desastre genera importantes pérdidas económicas y sociales, afectando a viviendas, explotaciones agrícolas y ganaderas, infraestructuras y, lo más importante, a la propia población. Las llamas se apagan, pero sus consecuencias pueden durar décadas.
En la sierra de Paterna del Campo ya ha sido devastada una tercera parte de su superficie, un paraje de enorme riqueza y diversidad medioambiental. Lugares como La Encinita, El Vinagre, La Calera, La Acebuchoza y Las Arrayadas han sido devastados por las llamas.
Mientras tanto, el fuego continúa avanzando hacia parajes como La Caba, en Berrocal, y La Pata del Caballo, en Escacena del Campo, donde en estos momentos sigue penetrando.
Gracias a la información que me facilita mi amigo José Valle, puedo tener una visión más global de la situación. Sus noticias no son precisamente esperanzadoras, pero confiemos en que el esfuerzo de todos consiga controlar esta terrible situación.
Lo que arde hoy quizá pueda recuperarse algún día, pero lo que ya se ha perdido no volverá. Nuestra Sierra de Tejada tardará muchos años en cicatrizar las heridas que esta noche le está dejando el fuego.

