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No pongamos una chispa más

Estos son días de fiestas, encuentros y tradiciones en muchos de nuestros pueblos. Agosto forma parte inseparable del calendario festivo del Campo de Tejada y entendemos perfectamente que los cohetes y otros elementos pirotécnicos han acompañado durante décadas a procesiones, cultos, dianas, celebraciones y momentos señalados.

Pero también hay momentos en los que la prudencia debe imponerse a la costumbre.

El grave incendio forestal declarado en Niebla continúa obligando a mantener desplegado un importante dispositivo de emergencia y ha provocado incluso avisos de evacuación en algunas poblaciones próximas ante la evolución de las llamas. En este contexto, desde Diario de Tejada consideramos que debería suspenderse temporalmente el lanzamiento de cualquier tipo de pirotecnia en nuestros municipios, especialmente aquella que se lanza al aire.

No hablamos de acabar con ninguna tradición. Tampoco de abrir un debate general sobre el uso de los cohetes durante nuestras fiestas. Hablamos de estos días. De estas circunstancias. De este incendio.

Es evidente que existen horarios, ordenanzas y normas que deben cumplirse durante cualquier celebración. Y su cumplimiento es imprescindible. Pero ante una emergencia de estas características creemos que debemos ir un paso más allá. Ahora mismo no debería bastarnos únicamente con preguntarnos si un cohete puede lanzarse legalmente a determinada hora. También debemos preguntarnos algo mucho más sencillo: ¿es necesario lanzarlo en estos momentos?

Nuestra respuesta es que no.

Prevenir también es renunciar durante unos días

Nuestros pueblos se encuentran rodeados de campos, pastos, monte y espacios naturales especialmente vulnerables durante el verano. Las altas temperaturas, la vegetación seca y cualquier circunstancia meteorológica adversa pueden contribuir a que una pequeña incidencia termine convirtiéndose en un problema mucho mayor.

Precisamente por ello, cuando tenemos relativamente cerca un incendio cuya evolución ha obligado a extremar las precauciones, reducir todo riesgo evitable debería convertirse en una responsabilidad colectiva.

Eso incluye la pirotecnia.

Puede que un lanzamiento se realice adoptando todas las precauciones. Puede que esté autorizado. Puede incluso que las probabilidades de que provoque un incendio sean pequeñas. Pero cuando las consecuencias potenciales son tan graves, resulta difícil justificar asumir siquiera ese pequeño riesgo por algo que perfectamente puede aplazarse.

Y especialmente cuando cientos de profesionales trabajan sobre el terreno tratando de contener las llamas.

La prevención de incendios contempla precisamente la posibilidad de adoptar medidas excepcionales y restricciones temporales cuando las circunstancias lo requieren. Esa misma filosofía debería aplicarse ahora desde el sentido común en nuestros municipios.

Las tradiciones también saben adaptarse

Suspender durante unos días los cohetes no hace menos importante una fiesta, una procesión ni una celebración religiosa. Las tradiciones han sobrevivido durante generaciones precisamente porque han sabido adaptarse a las circunstancias de cada momento.

Este debería ser uno de esos momentos.

Los ayuntamientos, hermandades, asociaciones, colectivos y particulares tienen la oportunidad de enviar un mensaje ejemplar renunciando voluntariamente a la pirotecnia mientras persista esta situación de emergencia y riesgo.

No sería una derrota de nuestras costumbres. Todo lo contrario: sería una demostración de responsabilidad hacia nuestro entorno, hacia nuestros vecinos y hacia quienes estos días se están jugando mucho más que una celebración tratando de frenar un incendio.

Desde Diario de Tejada creemos que los consistorios deberían pedir —y, dentro de sus competencias, adoptar las medidas necesarias para conseguir— que durante estos días no se utilice pirotecnia, especialmente cohetes y otros artefactos lanzados al aire.

Habrá tiempo para celebrar. Habrá tiempo para recuperar los cohetes y todos aquellos elementos que forman parte de nuestras fiestas cuando las circunstancias sean otras.

Pero un incendio no entiende de tradiciones, calendarios ni buenas intenciones.

Por eso, mientras exista una situación excepcional como la que estamos viviendo, extrememos también de manera excepcional las precauciones.

Porque durante unos días podemos celebrar sin cohetes.

Lo que no podemos permitirnos es lamentar después aquello que pudimos prevenir.