Fue en un pleno extraordinario celebrado el pasado 19 de noviembre cuando Consuelo González Cantos tomó posesión como nueva concejal del Grupo Independiente Sanluqueño.

El alcalde de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), Eustaquio Castaño (Grupo Independiente Sanluqueño, GIS), quien gobierna en coalición con el también partido local Sanlúcar Activa y el PP, ha acometido una "reorganización" en su gobierno local a cuenta de la "renuncia" del que fuera primer teniente de alcalde, el concejal del GIS Manuel Colorado, y la reciente incorporación a dicho grupo municipal de Consuelo González Cantos como nueva edil, según una resolución de Alcaldía.

Según dicha resolución de Alcaldía, fue en un pleno extraordinario celebrado el pasado 19 de noviembre cuando Consuelo González Cantos tomó posesión como nueva concejal del Grupo Independiente Sanluqueño "en sustitución por renuncia de Manuel Colorado Castaño", quien ostentaba la Primera Tenencia de Alcaldía y las delegaciones municipales de Obras Públicas, Servicios Generales, Infraestructuras y Medio Ambiente.

Fruto de ello, según dicha resolución, "se hace necesaria una nueva reorganización del Equipo de Gobierno y de las delegaciones otorgadas en su día, con el fin de adaptar los cambios en las concejalías del Ayuntamiento a composición del Gobierno municipal, satisfaciendo las necesidades ciudadanas y atendiendo al interés general".

Así, en la resolución de Alcaldía, la Primera Tenencia de Alcaldía queda en manos del concejal del GIS Juan Salado Ríos; la Segunda Tenencia de Alcaldía recae en la nueva edil de dicha formación Consuelo González Cantos; la Tercera Tenencia de Alcaldía en la también concejal del GIS María Jesús Marcello López; la cuarta en la concejal del PP Carmen Sáez García y la quinta en el edil de Sanlúcar Activa Manuel Macías Miranda.

Manuel Colorado, recordémoslo, fue condenado junto al propio Eustaquio Castaño a cuatro años de habilitación para el ejercicio de cargo público, por apoyar en 2002 una licencia "ilegal" para la construcción de una casa de hermandad, con una altura que sobrepasaba en dos metros la máxima permitida por el planeamiento urbano vigente, toda vez que la hermandad había solicitado tal extremo para que la construcción acogiese su paso de palio. La sentencia, no obstante, fue impugnada.