La sierra es tierra de espectáculos naturales y con el otoño llega uno de nuestros predilectos: la berrea del ciervo.

Los venados inician la ceremonia del celo con sonidos guturales y se deleitan en un combate de cornamentas. El ciervo se empeña en esta tarea en aquellas zonas donde las hembras acostumbran a beber o alimentarse para atraerlas con esta poderosa exhibición. Se trata de un ritual que tiene lugar en unas fechas muy concretas del inicio del otoño, cuando empiezan a suavizarse las temperaturas. De hecho, nada garantiza ver o si quiera escuchar este privilegiado duelo de la naturaleza.

En cualquier caso, el celo no es fortuito y las fechas en que se produce este espectáculo están más que pensadas. Con la llegada de las lluvias, las ciervas perciben el cambio de tiempo y entran en celo para dar a la luz en primavera y garantizarse los mejores pastos. El periodo de gestación en los ciervos dura unos 235 días y del que sale un único cervatillo.


En estas fechas, son muchos los vecinos que no quieren perderse este espectáculo natural. Desde hace semanas los grupos de amistades se dan cita para deleitarse durante las primeras noches del otoño. Unos sonidos que pueden apreciarse también a primera hora de la mañana. 

El ocaso del mes de septiembre es el mejor momento para aventurarse sigiloso en las profundidades de la sierra y probar suerte. La Pata del Caballo, sierra de Escacena del Campo, es un ejemplo de paraje que atesora auténticas maravillas de la naturaleza y se encuentra muy cerca de los diferentes municipios de la comarca histórica del Campo de Tejada.