Hoy, 26 de julio de 2020, se cumplen 16 años de una de las peores catástrofes ecológicas producidas en Andalucía. Y, aunque sabemos que la conmemoración no corresponde una cifra redonda, no queríamos pasar la ocasión de esta efemérides para crear conciencia entre la sociedad de la comarca histórica del Campo de Tejada para favorecer una mayor conciencia sobre nuestro patrimonio natural.

Se trata de una finca de más de 7000 Ha, que pertenecen a Escacena del Campo casi en su totalidad. Fue sometida a trabajos de limpieza y reforestación tras el desgraciado incendio que la asoló en su mayor parte en el verano de 2004.

Gran parte de la “Pata” fue repoblada hace años con pinos y eucaliptos, aunque también se conservaba del bosque autóctono las encinas y alcornoques, que están siendo recuperadas como especies fundamentales en las repoblaciones actuales.

En el año 2004, un incenio producido en Minas de Río Tinto asoló la sierra de Escacena del Campo. Las zonas menos dañadas, aunque no indemnes por el fuego, han sido las más húmedas: los barrancos, donde se conservaban en estado casi virgen, sauces chopos, fresnos, helechos y multitud de especies adaptadas a la humedad.

Por desgracia, la fauna, la flora y el suelo han sido los dos grandes perjudicados de las consecuencias medioambientales de la zona. La Pata del Caballo se sitúa en la mitad norte del municipio de Escacena. Se trata de una sierra de escasas alturas, cuya cota máxima no supera los 450 m de altitud. Desde el punto de vista geológico, predominan las pizarras y cuarcitas, que dan lugar a suelos cuyo aprovechamiento fundamental es el forestal. Aunque por su situación, en la comarca del Campo de Tejajada y su cercanía a las minas de Río Tinto y Aznalcóllar, la zona también tuvo en el pasado un aprovechamiento minero.

La zona de mayor altitud, el Alto del Cejo, constituye un importante mirador, a través del que se observan la Campiña onubense, el propio Campo de Tejada y el Aljarafe sevillano. 
Cabe mencionar la singularidad de sus barrancos, habitadas por alisos y quejigos (especies no habituales en esta zona), dichos barrancos también se han visto afectados por el incendio de hace hoy dieciséis años. Como curiosidad, podemos decir, que en el barranco de los laureles, se conservan túneles de una antigua explotación minera abandonada, y una fuente de aguas ferruginosas.

En la siguiente pieza audio visual, analizamos la situación actual de la sierra de La Pata del Caballo y cómo se trabajó en la extinción del mismo de la mano de Antonio Peláez, Agente de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y José María Fernández, presidente de la asociación ecologista Ituci Verde.