Como bien sabemos son tiempos difíciles para todos, pero especialmente para los ganaderos y los agricultores. Hace más de un año comenzaba una crisis sin precedentes: social, sanitaria y económica. Nadie o casi nadie discute la labor de los sanitarios, que se dejan la piel en cada jornada, pero el sector primario también lo hace para no dejar de abastecer productos de primera necesidad a la sociedad.

“El campo siempre da, nunca quita” esto es algo que las altas esferas deberían tener claro y aplicarlo a modo de mejoras políticas para un buen desarrollo y precios más justos. La PAC (la política agraria común) es un incentivo importante, pero no se puede dejar todo en manos de Europa, desde aquí, desde España, desde la Comunidad Autónoma, desde el municipio, desde el pueblo se debe hacer algo y ya.  El futuro está en manos de todos, es algo que compete a toda la sociedad. Se conocen los problemas que existen en el mundo rural y agrario (en mayor o menor medida) y ahora queda buscar soluciones reales y que beneficien a este sector. 

La superficie agraria que existe en este país es indudable, si hablamos de la superficie útil de España (SAU) está en más de 23 millones de hectáreas (según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico). Esto supone casi la mitad del territorio español, de estas 23, casi 17 millones de hectáreas son de cultivo. De la superficie cultivada, el 76% de dicha superficie está dedicada al cultivo de secano y el 24% al cultivo en regadío. En materia agrícola, los cultivos herbáceos se distribuyen ocupando la mayor parte del territorio, muy de cerca le siguen los cultivos leñosos (con el olivar a la cabeza). En cuanto a ganadería, existen en España más de 25 millones de cabeza de ganado porcino y entorno a 16 millones de ovino, según un estudio realizado por MAGRAMA.

El relevo generacional es otro de los puntos más importantes a tratar, ya que existe una importante brecha generacional en el mundo rural y en el campo. Los jóvenes no emprenden en materia agrícola o ganadera. Esto puede deberse a diversos factores en los que se encontraría la escasez de beneficios que reporta hoy en día este sector por culpa de las insuficientes o inexistentes ayudas que se reciben. Estudiar una carrera o ser licenciado es totalmente compatible con trabajar o emprender en el campo, pero para que eso ocurra se debe potenciar e incentivar a los jóvenes desde todas las instituciones, comenzando por áreas educativas y organismos públicos. Esta es una tarea pendiente de todos los ciudadanos para repoblar esa ‘España Vaciada’ de la que tanto se habla.

Para finalizar, otra de las grandes tareas que se tienen en materia agraria son las políticas de género. Cada vez toman más fuerza términos como la “titularidad compartida”, una manera de gestionar las explotaciones agrarias y ganaderas junto con otra figura responsable que suele ser una pareja, pero todavía cuesta mucho animar a mujeres a ver el campo como una salida laboral (por los prejuicios que tiene para muchas mujeres). Por eso es importante informar y educar adecuadamente para que se pueda igualar el número de incorporaciones en este sector.

No podemos olvidar lo que nos rodea, no debemos mirar hacia otro lado cuando el origen de todo está en peligro. Hay que actuar, los ganaderos y agricultores nos necesitan para seguir adelante. Es por eso que el campo y la naturaleza tienen que ser un deber y  un bien de todos, una tarea pendiente que hay que aprobar.